Intercesión en Cerro La Cruz- La Cruz

Convocatoria de Intercesión Profética para La Cruz
Cerro La Cruz, 16 de abril de 2011

Equipo de Ascenso:

-- Intercesión Profética: pastor Eduardo Tapia Calderón, hermana Tamara Yuretic Rey, hermana Nicole Valencia Silva, pastor Marco Mera López, hno Luis Cáceres Astudillo.
-- Maestros Proféticos: hermana Carolina Rey Fernández, David Codocedo Ulloa
-- Profetisa Marta Astudillo Varas
-- Pastor Justo Codocedo Ávila
-- Hna Susana Zamora
-- Hno Matías Yuretic Rey

Relación de la jornada

Como ya había sido la tercera experiencia de intercesión profética por una ciudad desde un lugar alto, ya el equipo tenía conciencia de su misión. Es por eso que hubo ánimo desde el principio. El pastor Eduardo Tapia Calderón exhortó 1S 17:33-37, donde se nos narra la historia de David y Goliat y cómo logró convencer al rey Saúl para que lo dejara enfrentar a aquel gigante al defender sus ovejas de los osos y leones; la lección principal es que para derrotar gigantes, primero deben ser vencidos los osos y leones que atacan nuestra vida. Poco antes de salir, la hermana Carolina Rey Fernández comparte una promesa entregada a La Cruz el 15 de Septiembre de 2008 (Jos 1:3; Dt 11:11, 31:8).

Después de ser ministrados, el equipo emprendió su rumbo a La Cruz, más en específico, al paradero 18 para ascender al cerro La Cruz. Al hallar un lugar propicio, el grupo tuvo un tiempo de adoración, aunque antes, el pastor Marco Mera López dirigió una oración. Luego de esto, el pastor Eduardo recibe de parte de Dios, el estado de la ciudad: una ciudad próspera pero que no se beneficia de esa riqueza, en donde hay abundancia pero no puede disfrutar porque está siempre mirando hacia las ciudades vecinas que crecen y se expanden; surge entonces un sentimiento de abandono, de menosprecio e indiferencia, tanto como dolor y amargura de su situación. Por lo anterior, la hna Nicole Valencia Silva eleve una intercesión por La Cruz. Posterior a esto, el pastor Eduardo sigue motivando con el relato de David y Goliat, pero ahora centrándose en la guerra espiritual que ahora se enfrentará. Mucha revelación empezó a fluir: la hermana Marta Astudillo Varas discierne que en las casas aledañas hay cadenas de pecado que se repiten de generación en generación que afectan directamente a la familia y eso debe ser desbaratado; el pastor Marco motiva a orar para que la Iglesia pueda madurar tal como el producto más conocido de la comuna: la palta; el pastor Justo Codocedo recibe una fuerte carga de angustia que hay entre los cristianos cruceños: muchos de ellos se congregan fuera de la localidad para poder experimentar la libertad espiritual, pero cuando regresan a sus hogares, el pasado los atormenta y les recuerda su realidad y, aunque quieren confesar que son nuevas criaturas, está el temor a la incredulidad precisamente por aquel oscuro pasado. Por último, la hermana Carolina interviene argumentando que los filisteos ven a La Cruz sólo como una posibilidad económica y que la Iglesia está en estado de ignorancia y aceptan todo tipo de liderazgo, por ello se debe interceder por espíritu de revelación y espíritu de sabiduría.

La intercesión principal en esta batalla espiritual la llevó el pastor Eduardo (1S 17:45-48). Fueron hechos decretos apostólicos, proféticos y pastorales (Mi 5:2; Is 35) que trajeron gran bendición a la tierra. También se recibió que hubo mucho pueblo que experimentó la libertad por medio de los cánticos de liberación en el espíritu y buscarían el lugar en donde se hizo la intercesión.

El pastor Justo, en forma simbólica, bendijo la ciudad en las personas de la hna Susana y el hno David y derramó aceite sobre una piedra. Luego, la hermana Marta indicó que debían ser siete piedras que representasen los siete espíritus de Dios que serían derramados en la congregación de La Cruz.

El júbilo final fue conducido por el hno Luis Cáceres Astudillo y que cerró con la oración final fue la hna Tamara.

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