Aborto: ¿El nonato siente dolor?

Aborto: ¿El nonato siente dolor?
Sí. La capacidad de sentir y de reaccionar ante el dolor no se origina en el nacimiento o después de éste.
La ciencia ha demostrado la extraordinaria reactividad del feto humano al sonido, al gusto, al tacto y al dolor, a través de las ecografías, de los electroencefalogramas y de las endoscopias.
La Comisión de Investigación sobre la Capacidad de Sentir de los Fetos de Gran Bretaña ha concluido que:

Existe un creciente número de evidencias de que el feto puede sentir dolor alrededor de las once semanas. Algunos señalan que el movimiento más temprano de la criatura no nacida se puede observar a las cinco semanas y media de concebida y que es posible que sienta dolor desde esta etapa. De hecho, a medida que se descubre más sobre el desarrollo del bebé no nacido, la etapa en que se piensa que puede experimentar dolor es cada vez más temprana”
El  ex-presidente norteamericano Ronald Reagan escribió: “Debemos conocer la realidad de los horrores que ocurren. Los médicos hoy saben que un bebé por nacer puede sentir, desde las entrañas de su madre, una caricia, así como que pueden reaccionar ante el dolor. Pero ¿cuántos norteamericanos están al corriente de las técnicas de aborto que queman la piel del bebé con una solución salina, dejándolo en una agonía que puede durar varias horas hasta morir?

Para difundir con éxito sus propuestas, los partidarios del aborto buscan por todos los medios encubrir que se trata, lisa y llanamente, de la matanza de seres humanos inocentes e indefensos. Para ello utilizan hábilmente un lenguaje emocional que tiende a despertar lástima o hasta simpatía por la mujer que práctica el aborto.

Así, por ejemplo, se refieren al asesinato de un niño no nacido en el seno de su propia madre simplemente como a la “interrupción de un embarazo no deseado“. O también, hablan contradictoriamente de “aborto terapéutico”, como si el embarazo fuese una enfermedad, ocultando que el aborto conduce a la muerte y no a la cura del nuevo ser en gestación.


A toda costa, los abortistas desean evitar ser señalados como auténticos homicidas. Son elocuentes y verborrágicos al presentarse como defensores de los “derechos de la mujer”, pero pretenden que olvidemos que está en juego la vida de un ser humano. “A veces se usa una expresión de refinada hipocresía para denominar el aborto provocado: se dice que es la interrupción del embarazo (…) La horca o el garrote pueden llamarse interrupción de la respiración. Cuando se provoca el aborto o se ahorca, se mata a alguien. Y es una hipocresía más considerar que hay diferencia según en qué lugar del camino se encuentre el niño que viene, a qué distancia de semanas o meses del nacimiento va a ser sorprendido por la muerte”

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